Ni olvido, ni perdón a Jeanine Áñez y los genocidas

“Solo existe un sentimiento mayor que el amor a la libertad, el odio a quien te la quita”, Ernesto “Che” Guevara

A poco más de un mes de que se acabó la dictadura en Bolivia y asumiera el nuevo presidente, Luis Arce, todavía no hay novedades judiciales firmes contra la ex presidenta de facto Jeanine Áñez, quien fue la máxima responsable de las masacres de Sacaba y Senkata, donde murieron por lo menos 36 personas tras recibir disparos de la policía y los militares.

Foto: Revista de frente

Lamentablemente, la impunidad es una de las mayores y más longevas tradiciones latinoamericanas.  A lo largo de las diferentes dictaduras que hubo en este continente, muy pocas han sido juzgadas y un número menor han sido sentenciadas con cárcel efectiva. Los casos más relevantes fueron los juicios llevados a cabo por Argentina, durante el gobierno de Nestor Kirchner, con más de 1600 represores condenados y procesados, entre ellos, el ex presidente de facto, Jorge Rafael Videla.

Pocos años después que Argentina, Uruguay, con Tabaré Vázquez como presidente, enjuició y puso en arresto, entre otros militares, a Juan María Bordaberry ex presidente que dio un golpe de estado en 1973 y fue responsable del asesinato de 14 personas, aunque por unos problemas de salud se le concedió arresto domiciliario, donde murió en 2011.

Estos casos son atípicos en un continente en el que cometer un genocidio, seguramente, esté ligado a la impunidad, siendo  los casos más resonantes fueron los del ex dictador guatemalteco Efraín Ríos Montt que, a pesar, de haber sido condenado por el asesinato de más de 1700 indígenas, la corte suprema de aquel país anuló la sentencia y esa masacre quedó en la impunidad, el de Augusto Pinochet, quien llevó a cabo el “plan cóndor” en Chile y murió sin haber cumplido una condena firme por los más de 3000 asesinados y desaparecidos en el país trasandino.

Bolivia, que es uno de los países con mayor cantidad de dictaduras militares en toda la región, también dio el privilegio de la impunidad a ex presidentes y dictadores que han perpetuado grandes masacres. A contra mano de esto, el ex dictador, Luís García Meza, responsable del asesinato de dirigentes de izquierda y de varios hechos de corrupción entre 1980 y 1981 murió cumpliendo su condena de 30 años, faltándole 7 todavía.

La impunidad es enemiga de la democracia y mientras haya un dictador o genocida en libertad, la libertad y la paz no estarán nunca aseguradas. Jeanine Áñez, junto con varios de sus ministros, militares y jefes de la policía, son responsables de múltiples asesinatos y persecuciones, sobre todo, a los pueblos indígenas. Las causas, en este caso, y en todos los casos, tienen que romper la tradición latinoamericana de a regímenes totalitarios filo-facistas.

Por Julián Rouvier

Foto de portada: EFE

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